El virus y el confinamiento machacan la salud mental de la población italiana

Escrito por el 21 de noviembre de 2020

Paolo tiene 18 años y apenas sale de su habitación más que para ir al baño y para comer, preferiblemente sin coincidir con su familia. Giulia, ya septuagenaria, amplía su área de movimiento a toda su casa, que comparte con su hija, pero tampoco pone los pies fuera de la vivienda: lleva encerrada prácticamente desde que la pandemia se desató en Italia, el pasado mes de febrero. Los casos de esta jubilada paralizada por el miedo a contagiarse y de este joven estudiante, cuya introversión se ha disparado con las clases telemáticas y las relaciones a distancia, son dos muestras de los efectos que el coronavirus tiene entre la población general. La emergencia sanitaria deja huellas en la salud mental de todos, no solo en los infectados, sus familiares y los sanitarios, además de agravar las condiciones de quienes ya sufrían algún trastorno previo.

«La pandemia provoca consecuencias dramáticas al aumentar los síndromes psicopatológicos y las dificultades sociales», advierte Massimo Di Giannantonio, profesor de psiquiatría en la universidad G. D’Annunzio de Chieti-Pescara y presidente de la Sociedad Italiana de Psiquiatría. «Además del miedo a contagiarse, es común el estado de preocupación por la inestabilidad económica, la falta de perspectivas de futuro y el bienestar de nuestros seres queridos». Incluso quien afronta la pandemia con serenidad en la cabeza y en el bolsillo no se escapa de la llamada «ansiedad de limbo», motivada por la dificultad para hacer planes, las dudas acerca de las restricciones o la inseguridad sobre si la vacuna permitirá que la normalidad vuelva a nuestras vidas.

INCIDENCIA DEL CORONAVIRUS EN ITALIA:

28,5%

ha crecido el consumo de ansiolíticos e hipnóticos para reducir la ansiedad y favorecer el sueño.

19,5%

se ha incrementado la petición de antidepresivos en las farmacias, según los proveedores.

5%

han aumentado los suicidios en el país, según datos de la Sociedad Italiana de Psiquiatría.

9,5%

es el incremento observado en los comportamientos parasuicidas durante la pandemia.

Hay datos que corroboran los efectos nocivos de la pandemia sobre la salud mental de los italianos. En los últimos meses, los mayoristas farmacéuticos han registrado un aumento del 28,5% en las peticiones de fármacos ansiolíticos e hipnóticos, que ayudan a reducir la ansiedad y a conciliar el sueño, y de un 19,5% en los antidepresivos. «Son cifras proporcionadas por las empresas que proveen a las farmacias», explica Di Giannantonio, que advierte de que todavía no se han publicado las estadísticas oficiales del Ministerio de Sanidad. El coronavirus también habría provocado un aumento de un 5% en los suicidios y de un 9,5% en los comportamientos parasuicidas, según los datos barajados por la Sociedad Italiana de Psiquiatría.

Aunque son los que menos posibilidades tienen de desarrollar síntomas de la Covid-19, los jóvenes en edad escolar constituyen una de las franjas de población que más preocupan a los expertos en salud mental. «En la primera y segunda adolescencia tiene lugar el paso de la infancia a la edad adulta, por lo que es fundamental la fase de maduración y crecimiento a través de la responsabilización y la socialización», explica el profesor de Psiquiatría. Este proceso resulta mucho más difícil con los chavales encerrados en sus casas por las restricciones, que les condenan a la didáctica a distancia y reducen la posibilidad de establecer y mantener relaciones presenciales con sus compañeros.

Presos de jerarquías familiares

«El confinamiento bloquea los procesos evolutivos y retrasa la maduración y la independencia», advierte Di Giannantonio. Este resultado es consecuencia de la «falta de tiempo de convivencia en la escuela y en la calle, donde los adolescentes comienzan a actuar de manera autónoma». Se encuentran en cambio «prisioneros de las jerarquías familiares en sus casas». La pandemia, además, acrecienta su tendencia a tener relaciones sociales que pasan inexorablemente por los medios tecnológicos. «Aumenta así la confusión entre lo real y lo virtual. Esto tiene unas consecuencias que no veremos hasta más adelante», señala el experto.

«Las relaciones sociales pasan por los medios tecnológicos, lo que aumenta la confusión entre lo real y lo virtual»
Massimo Di Giannantonio | Presidente de la Sociedad Italiana de Psiquiatría

Junto a los jóvenes, los ancianos constituyen el otro gran grupo de población que preocupa de forma especial a los psiquiatras. Al ser los más vulnerables a la enfermedad, tienden a aislarse, un comportamiento del que no sale indemne su salud mental. «Sabemos que la falta de relaciones sociales y emotivas produce un aumento de la ansiedad, del insomnio y de los problemas psicopatológicos». Es la temida depresión, que puede provocar síntomas similares a la enfermedad de Alzheimer.

El consejo del presidente de la Sociedad Italiana de Psiquiatría para evitar llegar a estas situaciones es «nutrir nuestra mente» con informaciones y emociones a través del contacto «horizontal» con otras personas, aunque sea limitado a los medios tecnológicos mientras no se logre vencer al patógeno.

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Por:Newsdesk


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