Rosa Clará sobre cómo hace sus vestidos de novia

Escrito por el 30 noviembre, 2019

Por Arturo Emilio Escobar 

Si hablamos de tendencias, Rosa Clará, la reina de las novias, como le dicen en su natal Barcelona, identifica dos caminos bastante diferentes. Por un lado está la novia que se casa en una catedral, con una cola espectacular, es una chica clásica, “que en lo personal me encanta, porque elige un tejido fino y muy lisito”. Y luego están las chicas que prefieren casarse en el campo o en la playa, cuyo escenario requiere un vestido más fluido, sin volumen ninguno, como los diseños Soft o Boho de su firma, con líneas más caídas.

“En concreto, en este momento, sean para una celebra­ción clásica o no, los vestidos de novia son cada vez más ligeros y los tejidos cada vez más finos, desde organzas de seda natural, rasos, muselinas y tules, siempre muy suaves. Hoy, los encajes deben ser de máxima calidad, por eso nosotros los hacemos con técnicas antiguas en Francia”, dice la diseñadora catalana Rosa Clará, quien junto a su hijo Daniel y el CEO de la marca, Manuel Cano, estuvieron de visita en la Ciudad de México para inaugurar su primera flagship store en Polanco.

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“Llevo 18 años viniendo a México porque adoro su gente, adoro su comida y el tequila, no puedo adorar nada más ya. Soy fan de México a muerte y he conta­giado a mi familia, porque cuando les digo que vengo todos se suben al avión directamente, pero si voy a otro lado nadie va conmigo”, afirma entre risas la famosa creadora del vestido que usó Mery Perelló en su boda con Rafael Nadal.

[Foto: Sergio Bejarano]

A punto de celebrar 25 años de haber fundado su marca homónima, ella reconoce que un negocio trasciende cuando hay corazón. “Una empresa de moda tiene que vivir el alma del producto, además de la gestión, porque sólo en Barcelona tenemos a 500 personas trabajando, con lo cual hay una parte de negocio que tiene que ser llevada de forma impecable, pero también está la crea­tividad, que es la que quiero que Dani, mi hijo, retome.

En 1995 nació el grupo Rosa Clará y hoy distribuyen sus colecciones en los cinco continentes. Su llegada a nuestro país se remonta hace 18 años, fue la primera vez que decidieron salir de Europa. “No vendíamos en ningún otro sitio, por eso mismo llevamos a México en nuestro corazón, porque nos dio la primera oportunidad y abrimos nuestra perspectiva junto a El Palacio de Hierro, una empresa de la que sólo puedo hablar maravillas, porque es un ejemplo para el mundo”.

Una casa de color blanco 

Diseñada en dos niveles, con 200 metros cuadrados, la recién inaugurada flagship store se ubica en Edgar Allan Poe 87, en una casa típica de la colonia Polanco decorada con guirnaldas de cantera.

[Foto: Sergio Bejarano]

“Hoy empezamos otra etapa, pues en Palacio estu­vimos encantados de la vida, pero dentro de sus tiendas teníamos unos metros limitados y nosotros necesitamos atender a las novias con probadores enormes, con dife­rentes vestidos e ideas, en fin, ha sido una consecuencia natural, porque ahora brindamos una experiencia”, con­tinúa la empresaria cuyo imperio nupcial está formado por cuatro mil puntos de venta en 80 países y una red de 140 boutiques propias y franquicias. “Seguimos cre­ciendo y es para pellizcarse, porque a pesar de las crisis internacionales estamos abriendo nuevas boutiques, como aquí en Polanco o ayer en Londres”.

Su querido sucesor 

Tras graduarse como arquitecto en Barcelona, Daniel Clará se fue a vivir a Boston para estudiar un MBA en Babson College, porque si bien después de clases trabajaba en la empresa familiar, sentía que le faltaba una educación más formal de negocios.

“Estoy conectando muchos puntos que ya había visto en la empresa y lo estoy disfrutando. Crecí en este universo nupcial, porque cada vez que llegaba a casa mi madre me enseñaba mil cosas, temas de diseño y conceptos, ella me crió cariñosamente, pero también ha sido la mejor maestra en cuanto a una educación visual y artística”, dice Daniel a sus 28 años. Y Rosa añade: “La vida me ofrece un gran regalo: pasar mis últimos años profesionales trabajando al lado de mi único hijo, lo valoro más que nada”.

[Foto: Sergio Bejarano]

A pesar de que mucha gente huye del compromiso, dice la diseñadora barcelonesa, al final surge un anhelo más profundo y se casan, “porque una boda es un día inolvidable en que las mujeres quieren vestirse de forma especial. Entonces, lo que hemos hecho estos 25 años es escucharlas, entenderlas, ver cómo evolucionan, siempre estar observando”.

Para ambos, lo principal es transmitir a sus equipos de trabajo el sentimiento de responsabilidad, “porque no se trata de vender unos jeans y meterlos en una bolsa. Un vestido de novia es un tema de compromiso desde cualquier ángulo, no se trata de sólo vender, sino de estar seguros que cuando una novia recibe su traje terminado es porque se verá impecable, entonces, hemos logrado cumplir sus sueños”.

A lo largo del año confeccionan 16 diferentes co­lecciones, con 100 o 150 vestidos cada una, más cuatro colecciones de fiesta de más de 100 vestidos, es algo espectacular.

 “Crecí viendo a mi madre diseñar vestidos, jugando entre rollos de tela e hilos de seda, incluso hacía mis deberes escolares en el taller. Hoy la ilusión es mutua, yo también quiero trabajar junto a ella y crecer en la empresa. Ahora me toca trabajar duro a mí, soy el becario y vengo a aprender”, revela Dani, como Rosa lo llama con cierta ternura.

[Foto: Instagram @rosa_clara]

Ella está segura que todo en la vida se puede contratar, encontrar a alguien más que lo haga bien, “pero realmente he visto que Dani tiene aptitudes, muchos puntos incluso mejores que yo para llevar esta empresa al infinito. Si no hubiera visto que podía valer dentro del negocio, no hubiera dejado que se dedicara a esto”.

Y él emocionado agrega: “Al final nos conocemos tanto, una madre soltera, a quien he visto currar (trabajar) toda la vida, sé el esfuerzo que ha hecho y respeto todo lo que hay detrás de ello. Me uno al carro escuchándola, porque es más lista que nadie, y si no coincidimos en algo, doy un paso atrás e intento entender su punto de vista”.

Ese gran día 

La última boda de Rosa Clará fue hace siete años, cuando dijo: “Sí, acepto”, de la mano de Josep Artigas. Fue un día rodeada de gente a la que quiere, con un vestido que le sentó muy bien, con el cual se encontró estupenda a sus 50 años.

“Todas las mujeres nos conocemos perfectamente, y yo tenía claro qué tenía que disimular y qué tenía que realzar, eso fue el punto de partida. A mi edad tampoco me podía poner cualquier cosa, pero sí que sabía que iba a ser un vestido muy comentado, por eso tenía que hacerlo más que bien y eso me presionó un poco, había tanto trabajo en aquél momento que no estaba para el tema”, revela. “Como todo el mundo me preguntaba ¿qué te vas a poner? Me aclaré y pensé: ¡ostras es muy importante mi vestido en mi boda! Entonces, le dediqué un poquito más de tiempo y salió un diseño divino, porque triunfó luego de las críticas, todo el mundo lo calificó muy bien”.

[Foto: Instagram @rosa_clara]

Este año, la novedad en vestidos de novia es la fuerte inspiración art déco, son diseños muy lineales y con micropedrerías, muy arquitectónicos. “De todo el continente americano, la novia que más se parece a la española es la mexicana, aunque tal vez no sepan cómo se llama un tejido, sí saben reconocer lo que es bueno y lo que tiene mala calidad, eso marca una diferencia”.

“Nuestra casa es un continuo no parar, si me pre­guntas no sé en qué año vamos, nosotros comenzamos a vender la colección 2020 en septiembre pasado, pero ahora ya tenemos casi hecha la 2021”, acierta Rosa Clará. “Es decir, en enero próximo empezaremos a diseñar la edición 2022, llevamos casi dos años de ventaja, por lo cual hay que procurar no equivocarse. Sin presunción, somos quienes marcamos las ten­dencias en el mundo nupcial, seguimos por delante y que los demás que vienen atrás nos copien todo”.

Si Daniel Clará hereda el mando, entonces tiene que poder controlar el producto, porque dirigirá una firma internacional de moda, y luego está todo el tema comercial, porque es indispensable conocer y conectar con las clientas de todo el planeta.

“No peleo ni discuto con mi hijo, ni cuando era pequeño, no recuerdo que haya tenido que pegarle un bofetón o castigarlo, te doy mi palabra de honor. A Dani le queda mucho, mucho por aprender, pero tiene una formación que lo respalda y él aporta frescura. Además, está otra figura dentro de casa, Manuel Cano, nuestro CEO, quien tiene mucho que enseñarle, pero vamos poquito a poco”.

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Por: Redacción rsvponline.mx


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